REGRESAR A GUADALUMPUR

Hacer turismo en Malasia, Cartagena de Indias, o Guadalumpur, no tiene ningún mérito. Una vez nos plantamos allí el instinto natural de aventureros nos sale a flor de piel y nos hace ir de un lado a otro sacando fotos. Es el mismo instinto que en la infancia nos vuelve piratas, exploradores, héroes y heroínas… Es lo que nos hace abandonar la comodidad del nido. Alzar el vuelo.

Pero, ¿cuándo fue la última vez que hiciste turismo por tu ciudad, tu calle, tu casa?
¿Cuándo fue la última vez que de verdad estuviste allí?
No de paso, sino con los cinco sentidos.

Porque a veces no estamos presentes en nuestra vida. El cuerpo se queda en la cocina, en la oficina, o donde sea, pero la mente sabe Dios por dónde anda. Y luego nos extraña esa soledad que sentimos, ese vacío…

¿Cómo no va a ser así? No hay nadie en casa. Solo un maniquí que asiente con la cabeza y contesta cuando alguien le habla. El maniquí se delata por sus gestos mecánicos, repetitivos…

-Fuma sin parar con la mirada perdida.
-Toma una copa tras otra sin saborearlas.
-Se come las uñas sin ni siquiera darse cuenta.
-Piensa y piensa una y otra vez la misma idea.

Son gestos tan automáticos que a veces no podemos pararlos. Sin embargo tienen una razón de ser.

Te están diciendo: muévete, sal de aquí, no me gusta este sitio, este preciso momento.
Curiosamente la mayoría de las veces no se trata del sitio, ni del momento, sino de la historia que nos estamos contando. Es de ahí de donde hay que salir. De los pensamientos.

¿Cómo se hace esto?

Algunos meditan. No es una mala costumbre, pero tampoco es necesaria. Al fin y al cabo hemos vivido en el presente toda la vida y no meditábamos. O quizá es que meditar sea solamente estar en lo que haces.

Podemos usar las mismas herramientas con las que salimos del momento, para salir de la mente y volver aquí:

-Fumarnos el aire, ser conscientes de los olores que nos rodean, de la sensación de la brisa, del calor.
-Bebernos los sonidos, dejarnos envolver por ellos, escucharlo todo como si fuera música.
-Comernos los colores, apreciar la composición de color, luz, movimiento, en las calles, el cielo, las gentes… Vivimos en una obra de arte. Somos parte de ella.
-Pensar solo en lo que tenemos delante, en este preciso momento. Todo lo demás no existe. Ahora.

Lo mejor de todo es que una vez que sales de la mente te encuentras con el presente. No hay pérdida.

Y cuando estás en el presente cualquier sitio es Guadalumpur.

Disfruta el viaje. Y, si quieres, mándame una postal cuando llegues.

Niolus

biting nails

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